09 marzo 2010.Tan de moda como desde hace varias décadas, el colesterol ha sido señalado como uno de los responsables directos de la muerte prematura de hombres y mujeres por igual; sin embargo, es preciso mencionar que no todo es verdad al respecto.
Me propongo comentar algunas cuestiones de esta sustancia y con ello poder tener mayor información útil que nos permita una vida tanto más duradera como de mayor calidad.
El comentario viene a relucir cuando escuchamos que tal o cual persona, conocido o familiar, ?salió con el colesterol alto?, y que ya no come tal o cual cosa; sin embargo, no hace ejercicio, no cuida de su perímetro abdominal, no toma su tratamiento para la presión arterial, fuma o en general no cambia sus hábitos de sedentarismo.
Ciertamente nuestro país tercermundista y empobrecido tiene una población cada vez más vieja y con problemas médicos propios de un país de primer mundo, como en Europa o Estados Unidos. Después de este preámbulo vamos al grano.
El colesterol es un elemento fundamental en la arquitectura de nuestras células, especialmente cerebrales, y es esencial para la formación de hormonas y sustancias indispensables para el funcionamiento del sistema neuro-endócrino (sistema de sustancias con efectos a órganos a distancia).
Esta sustancia es producida de manera normal por nuestro hígado, almacenado ahí mismo y en el tejido graso, principalmente. En términos generales nuestra sangre contiene diversos tipos de grasas, siendo las más pequeñas y densas las que se depositan en las arterias, y las grandes y ligeras las que remueven esas partículas nocivas, recibiendo entonces la denominación de ?colesterol malo y bueno?, respectivamente.
Otro tipo de grasa son los triglicéridos, que también son responsables del cierre de arterias. La otra fuente de colesterol la provee nuestra alimentación, y ahí es donde radica el comentario final, ya que es donde podemos hacer algo al respecto.
Es importante que sepamos leer las etiquetas de los productos que compramos en el supermercado; es preferible adquirir los que contienen grasas poliinsaturadas y evitar las que son saturadas.
Los alimentos ricos en grasas saturadas, y por lo tanto a evitar, son los productos lácteos grasos, carnes grasas y los aceites tropicales. En su lugar se recomienda el consumo de ácidos grados poliinsaturados, como los aceites vegetales; los aceites insaturados trans, contenidos en algunos preparados industriales, también se asocian a elevación de LDL (colesterol malo).
La ingesta recomendada de colesterol en la dieta es de menos de 300 mg/día.
Algunas fibras solubles, como la avena, psyllum y la pectina reducen el LDL. Además, la fibra de la dieta puede ayudar a controlar la ingesta de calorías mediante la sensación de saciedad y en consecuencia contribuir a la pérdida de peso.
La AHA (Asociación Americana del Corazón, por sus siglas en inglés) recomienda la ingesta de verduras color naranja, verde oscuro o amarillo; nueces y legumbres.
Todos esos alimento, junto con los productos lácteos desnatados, carnes de ave, pescado e ingesta limitada de sal, han mostrado reducir la presión arterial.
Esperando esta información les sea de utilidad, estoy a su servicio.